El presidente de EE.UU., Donald Trump, decidió bloquear el estrecho de Ormuz para impedir que Irán se beneficie de lo que llamó «extorsión», en referencia a la nueva práctica de cobrar peajes por cruzar esta vía marítima clave.
El estrecho de Ormuz, la verdadera ‘arma’ de Irán
Por su parte, Irán advirtió que el acercamiento de buques de guerra al estrecho «bajo cualquier pretexto o nombre» sería considerado una violación del alto el fuego establecido entre Washington y Teherán, prometiendo actuar con firmeza contra cualquiera de los infractores.
A pesar de las consecuencias que un nuevo enfrentamiento militar con Teherán podría tener para Washington y para la economía global, el mandatario estadounidense no deja de amenazar a la República Islámica, al tiempo que insta a otros países a comprar petróleo estadounidense.
Así, recientemente aseveró que «un gran número de petroleros completamente vacíos» se dirige actualmente hacia el país norteamericano para cargar petróleo y gas. «Tenemos más petróleo que las dos mayores economías petroleras combinadas, y de mayor calidad. Estamos esperándolos. ¡Entrega rápida!«, añadió.
El deseo de EE.UU.
Según publica Axios, detrás de las palabras de Trump se esconde el deseo de EE.UU. de convertirse en el mayor productor de petróleo y gas del mundo, así como en el mayor exportador de gas natural licuado, lo que proporcionaría la influencia geopolítica que el inquilino de la Casa Blanca está tratando de aprovechar.
Las exportaciones estadounidenses de productos petrolíferos como gasolina, combustible para aviones y diésel han estado creciendo en general durante años, llegando a alcanzar un máximo de 7,9 millones de barriles por día en la semana del 27 de marzo de 2026.
Asimismo, en medio de las continuas interrupciones de suministro generadas por el conflicto en Oriente Medio, desde el Instituto Estadounidense del Petróleo indican que las exportaciones de productos de EE.UU. están aumentando a Asia, África y otras regiones, posicionado al país norteamericano como una opción ante la crisis.
Sin la capacidad necesaria
No obstante, aunque ya se encuentra entre los principales exportadores de petróleo a nivel mundial, EE.UU. no tiene la capacidad de acercarse a reemplazar los flujos masivos que normalmente se mueven a través de Ormuz, por donde circula alrededor del 20 % de todo el petróleo y gas que se comercia en el mundo.

Sumado a esto, el crudo no siempre es intercambiable. Los refinadores en diferentes regiones utilizan diferentes tipos de petróleo y en el caso de EE.UU., lo que exporta principalmente son grados ligeros.
Lo anterior indica que, en efecto, las exportaciones estadounidenses pueden ayudar a aliviar por un tiempo la crisis de suministro global y beneficiarse tanto económica como políticamente de la situación, pero no están ni de cerca de ser una solución real ante la crisis.






