Los últimos estudios advierten del peligro para la salud de tomar demasiada vitamina D. Si su déficit se asocia con diversas patologías, una suplementación en exceso también puede ser problemática.
Así, las dosis altas, si no se encuentran controladas, pueden llegar a ser tóxicas, especialmente para la población más vulnerable, como niños pequeños y adultos mayores, como alerta la publicación especializada Science Alert.
La vitamina D es conocida como la vitamina del sol, porque el cuerpo humano la produce al exponerse a la luz solar, vía que proporciona aproximadamente el 90 % de la que necesita una persona, mientras que el resto proviene de alimentos que la contienen, principalmente pescado azul y productos lácteos fortificados.
Ayuda a absorber el calcio y a mantener diversas funciones del organismo
Se trata de un suplemento que ha ido ganando popularidad. Parte de la población presenta déficit, algo que se acentuó durante los confinamientos de la pandemia de coronavirus.
Esta vitamina ayuda al organismo a absorber el calcio y a mantener la función inmunitaria, el crecimiento celular y la actividad neuromuscular, entre otras funciones. Su carencia puede aumentar el riesgo de padecer afecciones neurológicas, enfermedades autoinmunes, trastornos óseos y enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, su suplementación en exceso puede ser muy peligrosa y, en el peor de los casos, mortal.
Su abuso puede llegar a ser mortal
El exceso de vitamina D aumenta la absorción de calcio, por lo que su abuso puede provocar hipercalcemia, una patología en la que el calcio se acumula de manera peligrosa en arterias o tejidos blandos, lo que puede aumentar el riesgo de cálculos renales, alterar el metabolismo óseo y causar síntomas como náuseas, vómitos, estreñimiento, fatiga, debilidad muscular dolor óseo.
La mayoría de las personas se recuperan de la intoxicación tras suspender sus tratamientos y recibir líquidos intravenosos o medicamentos reductores del nivel de calcio. Pero los casos más complicados pueden conllevar insuficiencia renal que requiera hemodiálisis o hemorragias intestinales mortales.
Sin embargo, no hay unanimidad entre los científicos sobre la dosis de vitamina D que se considera excesiva.
Un reciente artículo publicado por la Facultad de Medicina de Harvard advierte de la importancia de revisar los niveles de suplementos que se ingieren. Así, estima que una dosis de 15 a 20 microgramos al día se estima suficiente, a no ser que el médico recomiende una dosis más elevada, que no debería superar nunca los 100 microgramos.
Desde la prestigiosa Universidad estadounidense se recomienda que ante cualquier déficit de vitamina D la primera medida sea el consumo de alimentos enriquecidos, al ser menos probable que causen toxicidad. Entre esos alimentos se encuentran el salmón cocido, el atún enlatado en agua, las sardinas en conserva en aceite, la leche de vaca baja en grasa fortificada o la yema de huevo.





