Productores de papa de Intibucá fortalecen sus capacidades técnicas mediante un taller sobre manejo integrado de la paratrioza (Bactericera cockerelli), orientado a mejorar la toma de decisiones oportunas y la sostenibilidad del sistema productivo.
La jornada reunió a productores, técnicos y extensionistas de la Secretaría de Agricultura y Ganadería (SAG), a través del Servicio Nacional de Sanidad Agroalimentaria (Senasa) y de la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (Dicta), en coordinación con el Organismo Internacional Regional de Sanidad Agropecuaria (OIRSA), junto a actores del sector agrícola.
El viceministro de Agricultura, Ricardo Peña, resaltó que “Ha sido una jornada muy enriquecedora para el sector, con los productores realizaremos una jornada de campo para avanzar en la construcción de protocolos que permita manejar de forma más eficiente la plaga y reducir costos de producción”, expresó.
Asimismo, destacó que el fortalecimiento de capacidades es clave para proteger cultivos estratégicos y contribuir a la seguridad alimentaria del país.
Por su parte, el director regional de Sanidad Vegetal del OIRSA, Carlos Urías, enfatizó que “el manejo integrado es fundamental para el control de esta plaga, combinando monitoreo constante, prácticas culturales y uso responsable de insumos”.
“El enfoque integrado permite reducir significativamente el impacto de la plaga en los cultivos, siempre que se apliquen acciones oportunas y coordinadas”, señaló Urías.
El productor de papa, Natanael Méndez, valoró positivamente el espacio formativo al afirmar que estas capacitaciones fortalecen sus conocimientos y brindan herramientas para proteger sus cosechas y mejorar sus ingresos.
Durante el taller, especialistas de SAG y OIRSA abordaron la identificación de la sintomatología de la paratrioza, su reconocimiento en distintas etapas de desarrollo, así como técnicas de monitoreo y muestreo en campo, uso de trampas y registro de información, con el objetivo de impulsar una producción más resiliente y sostenible.
El 90% de la papa producida en el país se destina al consumo fresco nacional y exportación, principalmente a El Salvador, mientras que el 10% restante se utiliza para la agroindustria.
La siembra de papa en el occidente de Honduras no solo es una tradición agrícola, sino un pilar para el desarrollo y bienestar de sus habitantes, fortaleciendo la economía rural y asegurando el abastecimiento de este alimento esencial en la dieta hondureña.




