Los precios del petróleo siguen acercándose a máximos históricos en los últimos años, en un contexto de escalada del conflicto en Oriente Medio. La mayoría de los países del golfo Pérsico se han visto prácticamente privados de la posibilidad de exportar hidrocarburos debido al cierre del estrecho de Ormuz.
La situación se ve agravada aún más por los ataques mutuos contra instalaciones energéticas. El miércoles, Israel lanzó un ataque contra el yacimiento de gas más grande del mundo, South Pars, en Irán, mientras que Teherán respondió con un ataque contra la ciudad industrial de Ras Laffan, uno de los complejos de gas natural licuado más importantes del territorio catarí.

Los expertos advierten que, en un contexto de escalada continua, el regreso a la normalidad en los mercados no llegará pronto, incluso si se reanuda por completo el tránsito por el estrecho de Ormuz.
Al mismo tiempo, el mercado sigue enviando señales contradictorias: mientras que los precios del petróleo cotizan al alza a un ritmo no tan acelerado, el precio del petróleo físico procedente de los países del golfo Pérsico ya se negocia por encima de los 150 dólares por barril.
¿En qué se diferencia el petróleo físico del petróleo de papel?
Muchos observadores se preguntan por qué, si la crisis es tan grave, los precios del petróleo no suben a un ritmo tan vertiginoso. La respuesta radica en que el mercado está, de hecho, dividido entre lo que ocurre aquí y ahora y las expectativas de los operadores sobre lo que sucederá en el futuro.
El mercado del petróleo físico se refiere a barriles concretos que hay que extraer, transportar, almacenar, refinar y entregar. Este mercado se ve muy influido por todas las cuestiones logísticas relacionadas con el transporte marítimo.
Por su parte, el mercado del petróleo virtual está relacionado principalmente con instrumentos financieros: futuros, opciones y otros contratos sobre el petróleo. Aquí los participantes en el mercado no negocian con el petróleo en sí, sino con las expectativas sobre su precio.
Estos dos mercados están relacionados, pero a menudo no están sincronizados. Mientras que los precios del petróleo físico pueden dispararse en un momento dado debido a dificultades logísticas reales, los futuros pueden ir con retraso.
¿Por qué no hay un precio único para el petróleo?
Los precios del petróleo difieren por varias razones. En primer lugar, el petróleo es de distinta calidad. El petróleo ligero y con bajo contenido en azufre es más fácil y barato de refinar, por lo que su precio es más elevado. El pesado y ácido es más barato.
En segundo lugar, la geografía tiene su importancia. Los costes de transporte, el acceso a las infraestructuras y la proximidad a los mercados de venta influyen directamente en el precio. El petróleo extraído en EE. UU. y el del Oriente Medio pueden tener precios diferentes simplemente por cuestiones logísticas.
Además, los precios reaccionan activamente al equilibrio entre la oferta y la demanda y son especialmente sensibles a los conflictos.
¿Qué son el Brent y el WTI?
A menudo, cuando se habla del aumento de los precios del petróleo, no se hace referencia a lotes concretos, sino a los tipos de referencia, es decir, los ‘benchmarks’ Brent y West Texas Intermediate (WTI).
El Brent es el principal referente mundial. Se trata del petróleo del mar del Norte, y es precisamente en él en lo que se basan los precios en Europa y en muchas otras regiones. El WTI es el índice de referencia estadounidense. Este petróleo se considera más ligero y de mayor calidad, pero a menudo es más barato que el Brent debido a las particularidades de la infraestructura interna de EE.UU.
Además de estos, existen otras marcas, como por ejemplo, Dubai, Murban o Urals. En total hay cientos de variedades de petróleo en el mundo, pero la mayoría de ellas están vinculadas a unos pocos índices de referencia clave.
¿Qué señales nos envían los precios del petróleo físico y del petróleo en los mercados de futuros?
El analista de mercados energéticos, Artiom Jarin, señaló a RT que los precios de los futuros se retrasaron al inicio del conflicto, ya que los operadores no esperaban que este se prolongara, mientras que ahora esto resulta cada vez más evidente.
«En las primeras semanas, los mercados se mostraban más optimistas que la situación real. ¿Y qué ocurre con los precios del petróleo real? Por primera vez en mucho tiempo se están reduciendo los volúmenes reales de petróleo, surge un agudo déficit local de petróleo, lo que se traduce en precios astronómicos para los crudos locales de Oriente Medio, que necesitan las refinerías, las cuales están diseñadas para trabajar con estos tipos de crudo», señala el experto.
Y, efectivamente, mientras que el precio del Brent se sitúa en torno a los 110 dólares por barril y el del WTI en torno a los 95 dólares, el petróleo de Oriente Medio alcanza niveles récord. Así, los precios de las marcas emiratíes Murban y Dubai rondan los 137-141 dólares por barril.
Al mismo tiempo, los precios del petróleo de Omán han superado los 160 dólares por barril, lo que supone un 76 % más que en diciembre. Este rápido crecimiento se explica por el hecho de que el petróleo de Omán puede exportarse sin pasar por el estrecho de Ormuz y sus suministros se dirigen principalmente a China y la India.
Jarin señala que, poco a poco, el déficit local de hidrocarburos está adquiriendo una dimensión global. «El déficit local empieza a convertirse en global, ya que en las próximas semanas no se vislumbra la posibilidad de compensar los volúmenes perdidos. Las posibilidades de los países de Oriente Medio de redirigir su petróleo desde el estrecho de Ormuz hacia el mar Rojo son limitadas, y otros actores no pueden por sí mismos aumentar rápidamente la producción ni organizar la logística de suministro», indicó.
Al mismo tiempo, a medida que el conflicto se prolongue, la brecha entre los precios del petróleo al contado y los futuros se reducirá gradualmente, señala el analista. «El mercado se ajustará a la situación real, que no es tan clara como al inicio del conflicto, el cual, evidentemente, se prolongará».






