Durante el anuncio de la nueva estrategia de presión económica contra Irán -denominada como «Día D» económico-, el secretario del Tesoro de EE.UU., Scott Bessent, amenazó con sanciones financieras a los países que deseen cooperar con el país persa.
«Permítanme ser claro: cualquier entidad que facilite el lavado de dinero en nombre de Irán será expulsada del sistema del dólar estadounidense«, declaró el alto funcionario en una rueda de prensa, delineando las medidas de Washington, mientras que Teherán insiste en la ilegitimidad de tales pasos, defendiendo su derecho soberano al comercio con sus socios extranjeros.
En este contexto, alertó que cada país tiene «un plazo definido para cesar las actividades» que Washington ha identificado.
«Nadie está fuera del alcance de las sanciones de EE.UU.», afirmó, añadiendo que ahora existe un «período de subsanación» para que los países pongan fin a las relaciones con Irán, que han sido objeto de las medidas.
«La cuenta regresiva ya ha comenzado», señaló Bessent. «Si no actúan, lo haremos unilateralmente mediante las facultades del Departamento del Tesoro», dijo.
En el mismo contexto, afirmó que el presidente estadounidense, Donald Trump, está haciendo llamadas a líderes mundiales con «peticiones específicas» para que dejen de comerciar con Teherán.
Advertencia de Irán
Por su parte, el secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional de Irán, Mohsen Rezaei, advirtió a los países vecinos que no se sumen a la campaña económica de Estados Unidos. Aseguró que Teherán no busca una escalada, pero que considerará enemigos a quienes respalden la campaña de presión de Washington.
«Atacaremos los intereses de ese país. ¿Por qué? Porque se ha aliado con los estadounidenses«, manifestó Rezaei. Advirtió además que «ni una sola gota de petróleo» saldrá del golfo Pérsico ni del estrecho de Ormuz si EE.UU. y los países vecinos emprenden «una guerra económica» contra Teherán.
Rezaei también anunció que Irán y Omán han alcanzado un acuerdo para gestionar el tráfico marítimo en el estrecho de Ormuz, y advirtió que este no se abrirá a menos que Estados Unidos cambie su comportamiento.
El portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, Esmaeil Baghaei, afirmó este lunes que la República Islámica «no aceptará que el agresor dicte condiciones para poner fin a la guerra». «Irán no ha iniciado ninguna guerra y solo ha defendido su soberanía e integridad territorial; por lo tanto, la parte agresora debe rendir cuentas por sus acciones», denunció.





